Ella me acompaña en los pasos que doy
En aquellas salidas fuera de horario.
No me deja ni un momento sola,
Solo cuando estoy sobre su piel es la excepción.
No se si soy yo quien vive en ella…
O es ella quien vive en mí...
Me consume poco a poco,
Ya de mi alma quedan trozos…
Y es ella quien duerme a mi lado
Junto aquel, al caer la noche…
Ella esta tras el beso de buen día,
Volviendo amargo al corazón.
No me deja respirar si no es con el,
Nadie mas puede contenerla, solo el.
Ella no se compadece por aquel que sufre en silencio.
No le importa que caiga en el vació,
Ella es una daga que abre su corazón
Y el dolor vive en el, pero no me dice adiós.
Estas cinco letras serian su muerte…
Mis pasos siempre regresaran a el…
Sin importar cuantos siglos pases…
Ella se esfuma una vez más al besar sus labios.
El logra que mis tardes se vuelvan mágicas
Borrando los restos de aquel, que hoy disimula no saber.
El me espera, no importa si la eternidad toca la puerta
Junto a el y entre el fuego de su piel
Mis miedos se desvanecen.
Ella, la mentira, es la que nunca me dejara…
Seguirá reprochando, ¿por que no el?
Saldrá de mis labios las veces que mi corazón grite…
No se marchara, al menos…
Que deje todo atrás…
Para que el me despierte de la oscuridad,
Y me aleje de este dolor por no amarlo libremente
Por favor, si toman este poema recuerden de siempre, siempre siempre mencionar de donde fue tomado y el autor/ar. Maria J Gatica


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